Exposición Manolo Dimas 2018 – VISTAS ADENTRO

Manolo Dimas
Día de playa, 2009
200 x 300 cm
Técnica acrílico s/ lienzo
€ 12000

Manolo Dimas
Muñecas rusas, 2009
200 x 300 cm
Técnica acrílico s/ lienzo
€ 12000

Manolo Dimas
El león verde, 2018
150 x 150 cm
Técnica acrílico s/ lienzo
€ 10500

Manolo Dimas
Flautista, 2018
195 x 130 cm
Técnica acrílico s/ lienzo
€ 10000

Manolo Dimas
Ostras conejeras, 2005
120 x 100 cm
Técnica acrílico s/ lienzo
€ 9000

Manolo Dimas
Desnudo eléctrico, 2005
120 x 100 cm
Técnica acrílico s/ lienzo
€ 9000

Manolo Dimas
Fuegos artificiales, 2007
89 x 89 cm
Técnica acrílico s/ lienzo
€ 7000

Manolo Dimas
Venus, 2007
170 x 150 cm
Técnica acrílico s/ papel
€ 7000

Manolo Dimas
El perro de Pollock, 2015
95 x 85 cm
Técnica acrílico s/papel
€ 2500

Manolo Dimas
Duble Buble, 2010
78 x 72 cm
Técnica acrílico s/ papel
€ 2500

Manolo Dimas
Camel Mouse, 2009
78 x 72 cm
Técnica acrílico s/ papel
€ 2500

Manolo Dimas
Guau Van Gogh, 2018
78 x 72 cm
Técnica acrílico s/ papel
€ 2500

Manolo Dimas
Desnudo aplicado, 2018
78 x 72 cm
Técnica acrílico s/ papel
€ 2500

Manolo Dimas
Buenos días
72 x 78 cm
Técnica acrílico s/ papel
€ 2500

Manolo Dimas
Marabunta face, 2018
72 x 78 cm
Técnica acrílico s/ papel
€ 2500

Manolo Dimas
Verano y Batea, 2018
72 x 78 cm
Técnica acrílico s/ papel
€ 2500

Manolo Dimas
Lectora, 2016
70 x 50 cm
Técnica mixta s/ papel
€ 2500

Manolo Dimas
La foca, 2008
70 x 50 cm
Técnica mixta s/ papel
€ 1500

Manolo Dimas
Elefante, 2008
70 x 50 cm
Técnica mixta s/ papel
€ 1500

Manolo Dimas
Travieso, 2008
70 x 50 cm
Técnica mixta s/ papel
€ 1500

Manolo Dimas
Cuento provenzal, 2008
70 x 50 cm
Técnica mixta s/ papel
€ 1500

Manolo Dimas
Desnudo y oso, 2009
42 x 32 cm
Técnica serigrafía
€ 1500

Manolo Dimas
Las amigas, 2009
42 x 32 cm
Técnica serigrafía
€ 430

Manolo Dimas
Trampolín nude steel life, 2009
42 x 32 cm
Técnica serigrafía
€ 430

Manolo Dimas
Acordeón, 2009
42 x 32 cm
Técnica serigrafía
€ 430

Exposición Manolo Dimas 2018 – VISTAS ADENTRO

Después de nuestra participación en Fig Bilbao, es un placer presentaros la exposición de este invierno en Fontanar: “Vistas adentro” del pintor Manolo DIMAS ( Caracas 1959).

Hemos tenido la fortuna de colaborar con Manolo Dimas en múltiples ferias, ediciones y proyectos a lo largo de 25 años y esta es su segunda exposición individual en la galería Fontanar.

La inauguración de “Vistas adentro” con pinturas, dibujos y obra gráfica de Manolo Dimas, a la que estáis cálidamente invitados, será este próximo sábado 24 de Noviembre a las 13,00h en nuestra sala de Riaza.

En palabras de Antón Castro con motivo de su exposición en el Instituto Cervantes en Milán:

Dimas dulcifica la metaironía duchampiana y la ubica en el juego dionisíaco y de la alegría del Matisse más mediterráneo, en la luz crepuscular y en los sentimientos cálidos, en el cromatismo arrebatador y en los desnudos clásicos con el aroma del Picasso atemperado por la paternidad en Fontainebleau…”

El

artista nos presenta unas obras que delatan su interés por la imagen y la historia, por la iconografía, y sobre todo por la pintura. Como en un cuento, cierto surrealismo aliciante permite componer distintas historias, a modo de canciones para un verano.

Si algo procura la pintura y los dibujos de Dimas son esa suerte de escapismo, esa evaporación de algo que se nos escapa, que se desdibuja y nos llega incompleto.Podría firmarlo el mismo Lacan: “Lo que está escondido no es nunca otra cosa que lo que falta en su lugar”, como asevera en “El seminario sobre La carta robada. Ya sea por exceso o por defecto Manolo Dimas nos esconde la imagen, en muchos casos por excederla y desbordarla, desdoblando mundos y escenas, como en un cómic.

Manolo Dimas también trabaja la sensación como espontaneidad, como contraposición a lo fácil, a lo acabado. Una sensación que sería, más que nunca, aquello que pasa de un “orden a otro”, de un “nivel” a otro, de un “Domino” a otro. Seguramente por eso, y casi sin querer, incorpora en la mayor parte de las veces animales que fracturan la escena.  El arte de Dimas tiene mucho de distorsión picassiana y de aquello que Matisse denominó “dibujar con tijeras”. Dimas se apropia de imágenes -conocidas o anónimas- para desvirtuar su significado en una efectiva operación iconoclasta.

Pero Manolo Dimas no destruye las imágenes. Su opción iconoclasta es precisamente la de crear más imágenes, en un mundo donde la profusión de éstas hace que funcione esa operación como verdadera. Y ahí es donde encuentra la tensión la pintura de Manolo Dimas, en una suerte de caos o declinación irónica capaz de diseminar imágenes, de fragmentarlas, de superponerlas en una orgía abismal donde los cuerpos desnudos se mezclan con animales propios del lenguaje del cómic. Como si tratase de reconstruir un circo, el circo de la vida, surrealista e iconoclasta, Manolo Dimas nos acerca la orilla de la pintura.

En muchos casos, esa pintura cobra los tintes de un homenaje, al citado Picasso, a Matisse, al desnudo como género. En otros, es una narración personal, un cuento en primera persona, un autorretrato camuflado. Manolo Dimas deriva el significado de las imágenes sin perder del todo aquel aire pop que le caracteriza años atrás, aunque ahora semeja haberse envuelto más todavía en el placer de la pintura, en la pausa capaz de convertir lo figurativo en abstracto. La de Dimas es una pintura perversa, caleidoscópica y deliberadamente irónica y desenfadada. Apegado a la tradición busca la revolución en la insistencia de la pintura, de una pintura sobre otra. 

Así es como la pintura de Manolo Dimas tiende a lo extremo para tornarse neobarroca, irreversiblemente pop pero neobarroca al tiempo. Una obra exagerada, kitsch, de pliegues y fisuras, de juegos de escalas, de mundos diferentes, de formas orgánicas y coloridas. Una pintura híbrida en su interior, siempre dentro del cuadro. Una suerte de collage que se fija desde una filosofía del desorden y lo inestable, desde una estética de lo caótico. En la obra de Dimas el cuadro deviene campo de batalla, casi salvaje, lleno de superposiciones y perspectivas distorsionadas. Una superficie densa de informaciones, a veces surrealista y delirante que no nos permite abarcar lo representado. La de Dimas es la eterna exhibición de la pintura bañándose en riveras iconoclastas.

David Barro

Artistas