Exposición Actual El Despertador de Imágenes Dormidas

Santiago Rodríguez del Hoyo
Anticosa 1
100 x 70 cms.
Técnica mixta s/ cartulina
€ 800,00

Santiago Rodríguez del Hoyo
Anticosa 2
100 x 70 cms.
Técnica mixta s/ cartulina
VENDIDO

Santiago Rodríguez del Hoyo
Anticosa 3
100 x 70 cms.
Técnica mixta s/ cartulina
€ 800,00

Santiago Rodríguez del Hoyo
Anticosa 4
100 x 70 cms.
Técnica mixta s/ cartulina
VENDIDO

Santiago Rodríguez del Hoyo
Anticosa 5
70 x 100 cms.
Técnica mixta s/ cartulina
€ 800,00

Santiago Rodríguez del Hoyo
Anticosa 6
70 x 100 cms.
Técnica mixta s/ cartulina
€ 800,00

Santiago Rodríguez del Hoyo
Anticosa 7
70 x 100 cms.
Técnica mixta s/ cartulina
€ 800,00

Santiago Rodríguez del Hoyo
Anticosa 8
70 x 100 cms.
Técnica mixta s/ cartulina
€ 800,00

Santiago Rodríguez del Hoyo
Anticosa 9
70 x 100 cms.
Técnica mixta s/ cartulina
VENDIDO

Santiago Rodríguez del Hoyo
Anticosa 10
70 x 100 cms.
Técnica mixta s/ cartulina
€ 800,00

Santiago Rodríguez del Hoyo
Anticosa 11
70 x 100 cms.
Técnica mixta s/ cartulina
€ 800,00

Santiago Rodríguez del Hoyo
Anticosa 12
70 x 100 cms.
Técnica mixta s/ cartulina
€ 800,00

Santiago Rodríguez del Hoyo
Anticosa 13
70 x 100 cms.
Técnica mixta s/ cartulina
€ 800,00

Santiago Rodríguez del Hoyo
Anticosa 14
70 x 100 cms.
Técnica mixta s/ cartulina
€ 800,00

El Espectro de la Cosa

“Y Él me dijo: entre la palabra y el silencio, hay un Istmo donde se encuentran la tumba de la razón y las tumbas de las cosas” – Al Niffari, El libro de las estaciones

La primera vez que vi las obras pertenecientes a esta muestra fue en un lugar afortunado, el taller de Santiago Rodríguez del Hoyo. Allí, sobre una mesa, fui pasando obra tras obra, siguiendo de forma secuencial este proyecto, buscando inconscientemente el alma de las cosas en la engañosa búsqueda de una trayectoria. Ahora, expuestas en una galería, el espectador puede observarlas también como si de una secuencia se tratara, un camino, en el que intuitivamente buscamos lo opuesto de la cosa que allí se esconde, requeridos por el título. El espectador podría quizás engañarse entonces buscando una trayectoria, una línea, en esta muestra, tal como sucedió a los físicos que seguían al electrón en la cámara de Wilson. Hasta que Heisemberg mostró que aquello que, llevados por el instinto, identificaban como una trayectoria, no era tal, sino fugaces fantasmas, revelaciones, que el electrón dejaba a su paso. La ilusión de una

trayectoria. Entre las brumas se encuentra y no se encuentra la cosa, pero no podemos decir dónde. Ni siquiera esas trampas que a modo de jaulas ha creado Santiago en algunos lienzos han conseguido atraparla. No están las cosas en estas obras, ni siquiera sus opuestos. Son los espectros de las cosas, lo que las cosas dejan como muestra de que han existido de forma efímera. Relámpagos de existencias. Estas contundentes manchas negras que se enfrentan protegiendo un vacío, los desvaídos blancos apenas manchados de ocres, manchas perdidas sobre el blanco, las ventanas estalladas y turbulentas oscuridades enmarcadas por impenetrables textos y retazos encolados, todo ello constituye apenas el espectro que las cosas han dejado en su paso por el lienzo, apenas fijadas por una escritura que quisiera mostrar su nombre antes de desaparecer. El espectro de las cosas.

Paco López Ghro